En directo

No seré yo quien ponga la mano en el fuego por Dolores Delgado, ministra de Justicia.

Radio Internacional / 25 septiembre, 2018
Editorial Federico Quevedo

No seré yo quien ponga la mano en el fuego por Dolores Delgado, ministra de Justicia. Primero porque no la conozco personalmente pero, sobre todo, porque ha demostrado que le falta algo esencial para estar en política: honestidad. Cuidado, que yo no cuestiono su honradez, estoy seguro de que en su relación con el comisario Jiménez Villarejo no se esconde nada que pueda estar al margen de la justicia.

Pero a Dolores Delgado le ocurre lo mismo que antes que a ella le ha ocurrido a otros políticos: que ha mentido. Le pasó, ¿lo recuerdan?, al ex ministro de Industria con el PP José Manuel Soria. Más recientemente vivimos el caso de Cristina Cifuentes, ex presidenta de la Comunidad de Madrid, y hace tan solo dos semanas el de la ya ex ministra Carmen Montón. Todos ellos mintieron, y eso tiene un coste político inevitable: conlleva la dimisión. Fíjense que no necesariamente tiene porqué haber un comportamiento reprochable, como ha ocurrido en otros casos vinculados a delitos de corrupción.

La mentira tiene un componente de inmoralidad suficiente como para hacer que un político se vea obligado a abandonar el cargo que ocupa, aunque no haya mediado delito alguno. El problema es que una vez que se ha mentido, nada de lo que diga la ministra es creíble, ni siquiera cuando afirma que entre ella y Villarejo no ha habido ningún trato de favor… ¿cómo podemos estar seguros, si también afirmó que nunca había coincidido con el ex comisario, y resulta que a raíz de las conversaciones publicadas por Moncloa.com hemos descubierto que no solo se conocían, sino que además había una cierta confianza entre ellos?

Ha dicho Pablo Iglesias, por cierto, el apoyo parlamentario fundamental de Pedro Sánchez, que lo mejor que puede hacer Dolores Delgado es estar lo más lejos posible de la política. Y no le falta razón. No sólo porque ha mentido, sino porque además hemos sabido que quien ocupa una de las carteras más importantes del Ejecutivo, la notaria mayor del Reino, la persona de la que dependen que la Justicia

  se cumpla y sea igual para todos, rezuma sentimientos homófobos y machistas. No es, desde luego, la mejor tarjeta de presentación para ostentar un cargo como ese, en el que se debe tener una especial sensibilidad hacia los colectivos que tradicionalmente han estado más maltratados por esa Justicia que ella representa.

No. Dolores Delgado no puede seguir siendo ministra de Justicia, aunque su dimisión implique poner en la picota al Gobierno de Pedro Sánchez. Pero mejor eso que alargar una penosa agonía para la ministra y para el Gobierno que intenta sujetarla. Esto me suena: los mismos que hoy cierran filas con ella son los que mañana le darán la puñalada por la espalda, mientras Sánchez desde su retiro al otro lado del atlántico les escribe un whatsapp: “Dolores, se fuerte”.

Deja un comentario

No te pierdas ningún programa 
Suscrí­bete y mantente informado
Todas las noticias, tus programas favoritos, propuestas, ofertas a nuestros suscriptores y mucho más 
Quiero estar informado
Te podrás desuscribir cuando desees.
close-link