En directo
92.9 FM

Venezuela, al borde del estallido social

Radio Internacional / 31 marzo, 2017

Tras la decisión del Tribunal Supremo del país de asumir las competencias de la Asamblea legislativa, la oposición ha calificado la medida de “golpe de Estado” o “madurazo”.

El Supremo venezolano, un órgano elegido a dedo por el gobierno, ya ha favorecido en múltiples ocasiones al ejecutivo, entre otras cosas, a la hora de dilatar al máximo el referéndum revocatorio contra Nicolás Maduro. Según ha destacado hoy en Radio Internacional, el economista venezolano, Gustavo Eustache, su presidente también está deslegitimado.

El Supremo alega “desacato” para justificar su medida de injerencia en las competencias del Parlamento que está controlado por la oposición que representa a 14 millones de venezolanos. Argumenta que mientras siga el desacato, todo lo que haga la Asamblea Nacional será inválido y sus decisiones consideradas nulas y además restringe la inmunidad parlamentaria. Sin embargo, lo que se quiere realmente –asegura Eustache- es evitar que la Asamblea pueda supervisar o poner trabas a nuevos convenios o negocios entre el gobierno chavista con sus países aliados. El ejecutivo quiere tener vía libre por lo que el alto tribunal le ha autorizado a crear empresas mixtas sin ningún control parlamentario.

Los venezolanos ya se han echado a la calle en algunas manifestaciones espontáneas en señal de protesta.

Y es que algunos ministros del gobierno de Maduro junto a militares o magistrados están en el punto de mira por blanqueo de capitales o narcotráfico como es el caso del vicepresidente venezolano Tareck El Aissami.

Hoy la oposición tiene prevista una rueda de prensa en Caracas en la que podrían anunciar movilizaciones ante lo que han calificado como “golpe de Estado”.

El presidente de la Asamblea Nacional venezolana, Julio Borges, rompía ayer ante la prensa el dictamen del Tribunal Supremo.

Por su parte, el opositor Henrique Capriles que se encuentra en Colombia en busca de alimentos y recursos para los colombianos- habló de “madurazo” y pidió a la OEA que convoque de emergencia a su Consejo Permanente.

Por su parte, el presidente Nicolás Maduro justificaba la decisión del Supremo atacando y acusando a la derecha de varios países de estar dirigida por EEUU para perjudicar a su gobierno.

La condena internacional sigue creciendo. Desde la Organización de Estados Americanos (OEA), su secretario general, Luis Almagro, tachó de autogolpe de estado lo sucedido. Estados Unidos ha denunciado que la “usurpación” del Poder Judicial es “una ruptura de las normas democráticas”. La Unión Europea ha solicitado un “calendario electoral claro” en Venezuela y respeto a la Asamblea Nacional. Además, Perú ha retirado a su embajador, Chile ha llamado a consultas a su embajador mientras Colombia, México o Argentina, entre otros países, también han mostrado su preocupación por esta ruptura del orden democrático. Quien sí ha mostrado su apoyo incondicional a Maduro ha sido el presidente de Bolivia, Evo Morales.

Mientras -según el economista venezolano, Gustavo Eustache- la situación de la población venezolana sigue depauperándose cada día. El 1%, o lo que es lo mismo, 300.000 ciudadanos salieron del país durante 2016 huyendo de la pobreza en autobús a través de las fronteras de países colindantes.

Según Eustache, el desabastecimiento de petróleo se debe a que la maquinaría para la extracción se ha quedado obsoleta y tiene problemas de mantenimiento. Este venezolano añade que “nadie en Venezuela cree ya en el “socialismo del siglo XXI” que se basa en gastar lo que otros generan”.


 

Deja un comentario