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Nueva ley electoral de mayorías

Radio Internacional / 27 octubre, 2017

El Senado de Italia ha aprobado este jueves de manera definitiva el controvertido proyecto de ley de reforma electoral que introduce un sistema mixto, proporcional y mayoritario, y por el que se necesitarán amplias mayorías para poder gobernar.

A la aprobación de la ley, imprescindible ante la falta actualmente de un sistema electoral válido en el país y las próximas elecciones previstas para 2018, se ha llegado entre las duras protestas del Movimiento Cinco Estrellas (M5S) y de una parte de la izquierda del país.

El debate de estos días ha certificado la fractura definitiva con los escindidos del PD reunidos en el Movimiento Demócrata y Progresista (MDP) y la ley se ha aprobado gracias al apoyo de Alianza Liberal Popular-Autonomías (Ala), del exmiembro de Forza Italia Denis Verdini.

Quienes han opuesto más resistencia a este sistema ha sido el M5S que considera que ha sido ideado por esas formaciones para beneficiar a las coaliciones y perjudicar sus aspiraciones, ya que ellos siempre han asegurado que concurrirán en solitario.

“Rosatellum bis”

El nuevo sistema electoral, denominado “Rosatellum bis”, ha sido aprobado con un voto secreto por 214 votos a favor, 61 en contra y una abstención, y ahora tendrá que ser firmado por el presidente de la República, Sergio Matarella, y publicado en el Boletín del Estado.

La nueva ley prevé la posibilidad de crear coaliciones pero sin la necesidad de presentarse unidas o con el mismo candidato, pues basta una “declaración de alianza” y las listas vinculadas que no lleguen al 3 % pero superen el 1 % podrán sumar sus votos al grupo.

Según los expertos, para conseguir una mayoría que dé tranquilidad para gobernar se tendría que sumar el 40 % de los votos, lo que ninguno de los partidos actualmente conseguiría de acuerdo a los sondeos y por ello se prevén amplias alianzas.

Entre polémica y protestas

El M5S también ha protestado con concentraciones ante el método elegido por el Gobierno para aprobar el sistema electoral mediante votos de confianza, para eliminar el debate parlamentario de los artículos y los posibles francotiradores, los parlamentarios que votan en secreto en contra de las directrices de su propio partido.

El nuevo sistema electoral prevé que el 36 % de los escaños de la Cámara de los Diputados y del Senado serán asignados con un sistema mayoritario basado en circunscripciones uninominales y el 64 % de forma proporcional.

Entre otras cosas establece un umbral electoral del 3 % de los votos para que los partidos puedan acceder a las cámaras y del 10 % en caso de que vayan agrupados en coaliciones.

Los senadores del M5S han salido del hemiciclo cuando le tocó el turno a Verdini al considerar que con el voto de su partido “entrega el país a la pareja (Matteo) Renzi- (Silvio) Berlusconi”, como ha dicho Vito Crimi en alusión a los dos ex primeros ministros.

Por su parte, el senador del PD Luigi Zanda ha defendido el “Rosatellum bis” como una ley necesaria para el funcionamiento de la democracia y ha recordado que Italia es gobernada desde 2011 mediante amplias coaliciones.

Mientras, el senador de Forza Italia Paolo Romani ha asegurado que “hoy se ha escrito una buena página de la Historia de la República italiana”.

Alianza Popular y Forza Italia

El principal partido gubernamental, el Partido Demócrata (PD), ha conseguido sacar adelante el nuevo sistema con sus socios de Alianza Popular y el consenso de los opositores Forza Italia (FI) de Silvio Berlusconi y la ultraderechista Liga Norte (LN).

Según los sondeos, la jugada le podría salir cara al PD, cuyo secretario general, Matteo Renzi, ha roto con todos los elementos de la izquierda y tendrá que buscar aliados en la derecha o incluso en la misma Forza Italia si quiere gobernar.

En una de las últimas encuestas, la publicada por el instituto SWG, una posible coalición de centroderecha sumaría el 34 % de los votos, mientras que el centroizquierda se quedaría en el 33,3 % y el M5S en un 26,5 %.

El resto de protagonistas en las próximas elecciones como los exmandatarios Renzi o Silvio Berlusconi ha defendido este nuevo sistema electoral ante la urgencia de aprobarlo, aunque han coincidido en que no les gustaba demasiado.

Incluso el coordinador de la Secretaría Nacional de la Liga Norte y vicepresidente del Senado, Roberto Calderoli, ha severado que ha votado la ley “tapándose la nariz”.

Para algunos politólogos, como Roberto D’Alimonte del diario “La Stampa”, “el problema en Italia volverá a ser el mismo marcado en las anteriores elecciones: la ingobernabilidad que saldrá de las urnas pues ninguno de los grandes partidos conseguirá la mayoría y se regresará al problema”.

El director del instituto de estadísticas IXE, Roberto Weber, afirma que “no entiende” los motivos de aprobar esta ley que “no ayuda a formar un Gobierno” y “solo perjudica a partidos como el M5S”.

Ahora la pregunta principal es si este nuevo sistema electoral dará gobernabilidad a un país en el que los resultados de las urnas impiden formar Gobierno, como ocurrió en las últimas elecciones de 2012 cuando Pierluigi Bersani (del PD) no lo consiguió y se abrió el periodo actual con tres primeros ministros no elegidos por los italianos.

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