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Europa aprueba limitadores de velocidad obligatorios en los coches

Radio Internacional / 23 abril, 2019
Por Enrique de Areba

Los vehículos fabricados a partir de 2022 contarán con cerca de treinta nuevos sistemas de seguridad para intentar reducir el número de accidentes

Si va a tardar más de tres años en cambiar de coche, probablemente no se imagina la cantidad de tecnología que incluirá el próximo modelo que pueda adquirir.

El Parlamento Europeo aprobará este martes una reforma de la legislación sobre seguridad que incluirá el uso obligatorio de cerca de treinta nuevas tecnologías para intentar reducir las cifras de siniestralidad. Entre ellas un polémico sistema para asegurar que la velocidad del vehículo está siempre por debajo de los límites establecidos.

Las nuevas reglas, que ya han sido aprobadas inicialmente por los gobiernos de los países miembros en el Consejo, serán obligatorias en mayo de 2022 para los nuevos modelos, es decir, los coches que aún no han sido diseñados, y a partir de mayo de 2024 deberán ser introducidos de forma generalizada también en los modelos actuales.

Además del Control Inteligente de Velocidad, la nueva legislación incluye otros sistemas como un interruptor de emergencia del motor, otro para la advertencia avanzada de distracciones del conductor u otro que ya utilizan algunos modelos como aviso de traspaso de carril.

Igualmente será obligatorio un detector de marcha atrás junto a una nueva señal de parada de emergencia que sea más eficiente que los triángulos reflectantes, cuya colocación puede dar lugar a accidentes. Se incluye además la posibilidad de instalar un sistema de bloqueo del vehículo por alcoholemia.

«Caja negra»

Los diputados han logrado también que se incluya una especie de «caja negra» en cada coche que almacenará los datos críticos relacionados con el accidente, desde segundos antes de que este se produzca, como un sistema para proporcionar datos para el análisis del suceso e información para tratar de evitar futuros incidentes.

Los camiones y autobuses deberán diseñarse y fabricarse para que los usuarios vulnerables, como ciclistas y peatones, sean más visibles para el conductor y dotados del sistema de información de puntos ciegos y advertencia de colisión para peatones y ciclistas.

Todos, coches, autobuses y camiones, tendrán que ser diseñados para intentar causar menos daños en caso de atropello.

Inicialmente, los legisladores habían pensado que la tecnología actual ya permitiría introducir un mecanismo automático de control de la velocidad a través de cámaras que identifican las señales de tráfico o del propio GPS, cuya cartografía incluye la información sobre los límites de velocidad en el tramo en el que el vehículo está circulando.

Gran parte de estas tecnologías son compartidas con el desarrollo de los vehículos autónomos, que son otro aspecto de la movilidad del futuro en el que todas las marcas ya trabajan, junto a diferentes plataformas tecnológicas.

La introducción obligatoria de estas novedades en los vehículos de serie servirá sin duda para perfeccionarlas y para acelerar su desarrollo.

El polémico control de velocidad

Los sistemas de control automático de velocidad han sido puestos a prueba de forma generalizada en Suecia y en Holanda.

En Suecia se han probado tanto los sistemas de control directo del acelerador como los sistemas «abiertos», que solo informan al conductor.

El resultado de estas experiencias ha sido en parte positivo porque ha reducido la velocidad media de los usuarios.

Sin embargo, también se han detectado efectos perversos como el «comportamiento de compensación», que se traduce en que los conductores van más rápido en los segmentos de carretera donde el sistema no está activo.

También se constata que en muchos casos reducen la atención también cuando el sistema no está activo o que se puede dar un exceso de confianza en el limitador, de modo que se desdeñan otras circunstancias como las condiciones meteorológicas o de luz.

La cuestión del control inteligente de velocidad fue objeto de intensos debates en la tramitación de esta iniciativa, porque hasta las compañías de seguros no tienen claro si ayuda o no a evitar accidentes.

Los Gobiernos tampoco pensaban que era una buena idea que lo obligatorio fuese un control total de la velocidad por parte del sistema, por lo que lo cambiaron por el modo «abierto» que se limita a informar al conductor de que circula a una velocidad superior a la permitida.

Finalmente, el Parlamento impuso que se pudiera desconectar en caso de que se produzca un funcionamiento inadecuado o que se preste a confusión. El acuerdo fue que el reglamento prevé un periodo de prueba, para constatar si es o no útil, antes de que sea forzoso que esté funcionando permanentemente.

La ponente parlamentaria, la popular polaca Roza Thun, ha aclarado que con esta fórmula «no introducimos un limitador de velocidad, sino un sistema inteligente que hará que los conductores sean plenamente conscientes cuando sobrepasen los límites de velocidad.

Esto no solo aumentará la seguridad de todos, sino que también ayudará a los conductores a evitar multas por exceso de velocidad».

Una vez que la nueva legislación sea aprobada hoy, dado que ya ha pasado con éxito el debate de los ministros de industria o de transporte, solo necesitará ser reenviada al próximo Consejo para ser aprobado formalmente como «punto A», que es como se denomina a aquellos asuntos que no requieren de más debate, sino simplemente de la validación jurídica.

La legislación incluye también límites para evitar la introducción no deseada de sistemas que entren en conflicto con la vida privada de los conductores.

Cualquier sistema de este tipo debería funcionar sin acceder a la información biométrica de conductores o pasajeros, incluido el reconocimiento facial.

Enrique de Areba

Director Global Motor

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