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El ADN del liderazgo femenino.

Radio Internacional / 6 marzo, 2019
Por Enrique de Areba

No todos somos iguales; pero sí que todos tenemos los mismos derechos.

Esta dicotomía ha enfrentado al mundo en guerras, contiendas dialécticas y luchas por el empoderamiento de los más desfavorecidos. E igual ocurre en el seno de la empresa; sobre todo, en la búsqueda actual del talento diverso.

Liderar es conseguir alinear a todas las personas en un objetivo común, arropado en buenos principios éticos y en el que ganemos todos. Por ello es tan importante incorporar una alta dosis de liderazgo emocional a los nuevos directivos de las nuevas organizaciones.

Y en ese ADN transformador nos encontramos con muchas cualidades que tradicionalmente hemos identificado como cualidades femeninas. Hablamos de temas como la sociabilidad, la visión 360 grados, la empatía, la creatividad, el compromiso o la afectividad.

Seguro que en el ADN de hombres y mujeres, son ingredientes que puntúan en distintos grados dentro de cada género, con lo que habrá mujeres con estas virtudes en mínimos a la vez que hombres con cualidades muy alineadas a los hábitos identificados como femeninos.

Pero si queremos ser eficientes y efectivos, potenciaremos la incorporación de mujeres directivas en todas las escalas de la dirección corporativa para que enriquezcan la organización con ese ADN de liderazgo femenino.

Empodera a la mujer directiva

Las mujeres directivas son el complemento perfecto para hacer la transformación de las empresas a un modelo de gestión del siglo XXI que pone a la gestión de personas por delante de las eficiencias técnicas.

La felicacia busca organizaciones eficientes; pero también habitables, confortables y hasta felices que ayuden a retener, promocionar y generar talento como valor competitivo básico.

Pero según muestra la realidad organizacional actual, son muchos los CEO’s que al preocuparse por la diversidad de género y las consecuencias que esto conlleva en la igualdad de oportunidades, después de hacer esfuerzos en formación, poniendo en listas para promocionar a mujeres ejecutivas a puestos de alta dirección, promover el mentoring, así como un entrenamiento y capacitación adecuada para asumir nuevos niveles de responsabilidad, finalmente ven frustradas sus aspiraciones.

La igualdad de oportunidades es eso: libertad de elección; pero las mujeres no tienen la misma obsesión del hombre por la carrera profesional. En su rueda de motivos (como diría Beatriz Valderrama) cotizan al alza la familia, la felicidad, la calidad de vida, el entorno… Así que no se puede basar todo en sueldos e incentivos, como tradicionalmente se ha hecho con el hombre. Un gran reto para los CEO.

¿Por qué se produce este fenómeno que afecta a la consolidación del liderazgo de la mujer?

Por lo general, no se aborda como es debido este proceso de desarrollar nuevos líderes, especialmente mujeres, que siendo muy frágil y complicado, tiene el inconveniente de que la candidata tiene que verse a sí misma como líder y que los demás también la vean de la misma forma.

Porque asumir posiciones de liderazgo, con gran responsabilidad al frente de una organización o compartiendo espacio de dirección con otros directores hombres, no sólo requiere de todas las habilidades técnicas y emocionales de rigor, adaptando la forma en que se conduce a las nuevas exigencias del puesto, sino que tiene que suponer un auténtico cambio en la propia identidad que la mujer hace de sí misma como líder.

Y para que esto sea posible, requiere del esfuerzo individual de la candidata, pero sumadas a las políticas que la organización haya establecido en este sentido, de un liderazgo de nuevo cuño en el que la mujer sea vista también como líder al igual que hasta la fecha se ha considerado a los hombres.

El ámbito de los negocios está en constante evolución, pero es a partir de la entrada en el siglo XXI, que la actividad económica en general y empresarial en particular, se han acelerado.

Esta velocidad de cambio tecnológico requiere de líderes preparados para llevar a sus respectivas organizaciones a través de períodos de innovación disruptiva y saltos cualitativos en los métodos y formas en que se realizan las actividades empresariales. Está en la mente de todo líder, la mujer ha impulsado también su salto particular en el liderazgo, imprimiéndole un sello propio que está dando muchos mejores resultados a escala global de lo que la mayoría suponía. En términos coloquiales: prueba superada.

Si algo ha caracterizado a esta etapa en que las decisiones tienen que ser cada vez más rápidas así como certeras para poder competir en mercados altamente competitivos y complejos, es un liderazgo de nuevo corte predominantemente femenino que se ha destacado por sobre el que ha sido el convencional del hombre.

La mujer lidera desde antaño

Carmen Mª García, fundadora y presidenta de Fundación Woman’s Week, siempre explica que las raíces del liderazgo de la mujer están en el origen de los tiempos. Su rol social, en casi todas las culturas, ha sido mantener la economía doméstica, las relaciones personales, la cohesión de los intereses individuales… y ha gestionado las crisis de salud, económicas o de enfrentamientos internos.

La mujer siempre a liderado a la familia, de forma visible o en la sombra. Su inteligencia emocional y su menor deseo de protagonismo le aporta unas habilidades que ya fue objeto de un estudio sobre las virtudes femeninas como clave de la superación de dificultades empresariales (resiliencia a las crisis) que realizó Madrid Woman’s Week y la Fundación Empresa y Sociedad, con la colaboración de Foro ECOFIN, en marzo de 2012.

A la mujer le caracteriza una sensibilidad especial por crear oportunidades para el desarrollo del talento, así como una gran preocupación por captar nuevas oportunidades para la innovación y las mejoras que de ello se deriven para la organización y el personal.

La filosofía de este nuevo liderazgo de la mujer se ha centrado también en contribuir de manera decisiva a las mejores relaciones interpersonales, así como a la creación de equipos de trabajo comprometidos, porque la mujer líder está más comprometida con organizaciones y personas que el hombre. Esto es un dato de la realidad.

La pregunta que muchos analistas y expertos en liderazgo se vienen formulando es: ¿dónde radica su fuerza? La respuesta es muy directa: refleja la lucha que ha tenido que realizar durante muchos años para ostentar las posiciones actuales de liderazgo. Nunca la mujer ha pretendido desplazar al hombre de la dirección, sino compartir decisiones importantes de igual a igual, porque independientemente de las capacidades técnicas que se le suponen a toda mujer líder, tiene la ventaja de gestionar mejor que el hombre las competencias emocionales.

¿Qué se espera la líder?

Tradicionalmente, para mejorar el rendimiento de una empresa se centraba todo el esfuerzo en una filosofía de rentabilidad en relación directa con resultados. O sea, que la cuenta de explotación prevalecía a la hora de la toma de decisiones.

El liderazgo nos enseña que si bien es importante controlar el gasto de explotación y mantener una política financiera saneada, no deben centrarse los esfuerzos sólo en el corto plazo, sino mirar qué se requiere para que el proyecto actual sea sostenible en el tiempo.

En esta nueva mirada que el liderazgo ha venido dando en los últimos años sobre la importancia de equilibrar el corto con el medio y largo plazo, la mujer ha desempeñado un papel fundamental. Porque han creado ventajas competitivas para la organización, haciendo crecer y facilitando la capacitación y desarrollo de los nuevos líderes potenciales.

Si algo caracteriza a la especial sensibilidad de la mujer y que trata de inculcar en sus subordinados, es el respeto por el talento, la capacidad colaborativa que demuestren los miembros de los equipos, la flexibilidad para asumir nuevas responsabilidades y la alta predisposición para el entendimiento entre personas del mismo departamento o con el resto de personal, así como con la dirección.

Las organizaciones punteras multinacionales, se dieron cuenta que a la hora de impulsar la rentabilidad, los mejores resultados no se habían dado por prescindir del talento de la mujer como líder, sino todo lo contrario: contar con ella cada vez más en posiciones de gran responsabilidad. Y los beneficios no se hicieron esperar y se dieron cuenta que habían perdido una gran oportunidad en años anteriores, en no haber promovido a puestos de alta dirección a la mujer porque los hechos habían demostrado su extraordinaria capacidad de liderazgo.

Desde distintos foros y congresos, se ha venido trabajando en los últimos años, para que sean las propias mujeres las que tomasen consciencia de su gran capacidad de liderazgo.

Que su forma de actuación las había convertido en auténticas líderes además de ejercer su función como  mujeres ejecutivas y empresarias. Una y otra vez empezaban a sobresalir por el tipo de decisiones que tomaban y la especial preocupación porque se afianzaran los procesos de humanización en las organizaciones, que con su aportación, se pudo demostrar que lograron los mejores avances en este sentido.

Cuando se analiza el liderazgo en la mujer en el ámbito político, también estos atributos que le caracterizan en el mundo empresarial, se trasladan de manera automática al plano público, por la simple razón de no tener la obsesión del hombre que en ejercicio de la política, le cuesta ceder en las negociaciones teniendo siempre la obsesión por el poder y el grado de influencia que tiene sobre los ciudadanos.

Justamente, las mujeres que en el liderazgo político han destacado, se han caracterizado por ser tremendamente pragmáticas, sin delirios de grandeza y preocupadas por el cometido que tenían entre manos.

De acuerdo con una investigación reciente de Pew Research Center sobre la mujer y el liderazgo en Estados Unidos, la mayoría de los ciudadanas/os estadounidenses no hacen diferencias entre el liderazgo de una mujer y un hombre en los aspectos claves en la función de liderar, tales como la inteligencia y la capacidad de innovación. Lo que sorprende del estudio, es que una gran mayoría de personas considera que la mujer es más fuerte que el hombre en aspectos emocionales tan importantes como la compasión, así como desde el punto de vista técnico se destaca que son muy organizadas.

Es entonces cuando se formulan preguntas como ¿por qué en Estados Unidos aún hay cierta escasez de mujeres en altos puestos de dirección y en la política, especialmente en funciones de gobierno?

Esta pregunta es perfectamente válida en 2016 para el liderazgo de la mujer en la Unión Europea, por lo que son perfectamente extrapolables las conclusiones del estudio.

De acuerdo a una opinión ciudadana muy generalizada, no es que carezcan ya sea de tenacidad o capacidad de gestión, así como de contar con las habilidades adecuadas. ¡No! Este no es el problema.

Tampoco lo es esgrimiendo el balance para compatibilizar vida familiar y laboral. Lo novedoso de esta nuevas investigaciones, es que si bien se pensaba hasta hace poco que la maternidad era un inconveniente serio porque interrumpía el desarrollo de su carrera profesional, lo que le dejaba fuera de competencia de los puestos de alta dirección, actualmente se piensa que no es una limitación para la mujer que afanosamente está en la búsqueda de un puesto de dirección que realmente merece.

Sólo un 20% de los ciudadanos opina que las responsabilidades familiares son una razón de peso para que no haya más mujeres en puestos de alta dirección, o en posiciones claves de la política.

Los resultados son asombrosos en cuanto a las expectativas de futuro, que a pesar de los incalculables avances con los que las mujeres han contribuido al liderazgo empresarial en los últimos años, la batalla aún no está ganada en el medio plazo.

El desequilibrio entre las mujeres y hombres en puestos de alta dirección se supone que se va corregir en los próximos años, pero aún existen reservas sobre esta cuestión: un 53% de ciudadanos que cree que seguirá siendo el hombre el que predomine en posiciones de liderazgo empresarial en el futuro, dejando sólo un 44% a la población que considera que sólo es cuestión de tiempo de que se sigan incorporando cada vez más mujeres en posiciones de liderazgo.

La cuestión que nos planteamos estrictamente desde la doctrina del liderazgo, es cuánto tiempo más se requerirá.

De ahí la importancia de encuentros como Madrid Woman’s Week en España o el Women’s Leadership Forum a nivel internacional, para concienciar a la clase empresarial de la importancia que la contribución de la mujer tiene en el liderazgo.

No sólo es beneficiosa para las empresas, sino para la sociedad en su conjunto.

La mujer tiene una predisposición natural a evitar los conflictos y cuando estos se presentan o sin llegar a serlo, se corresponden con los problemas operativos diarios de cualquier organización, demuestra su capacidad negociadora, su buen instinto en la relación con las personas y una visión muy ajustada a la realidad. Justamente, ésta última es una de las características del liderazgo efectivo que hemos analizado con detenimiento en artículos anteriores.

Un dato de interés de este estudio, es que en materia de liderazgo político, un 73% de los ciudadanos estadounidenses creen que van a poder ver una mujer presidenta del gobierno federal a lo largo de su vida.

Esto tiene una explicación muy clara: los ejemplos exitosos que en el desempeño de cargos públicos de alta responsabilidad, caso de Hillary Clinton, tienen una fuerza motivadora y de contagio, para que sean muchas más las mujeres que se sumen a la política y desde ya a la pelea por asumir posiciones de liderazgo empresarial.

Una de las brechas que se abre en la consideración sobre las cualidades de ambos liderazgos, el de la mujer se considera que tiene una clara ventaja sobre los hombres en cuanto se trata de honestidad y ética en las actividades empresariales.

Son proclives al salario justo, la participación en beneficios y la formación y el mentoring a las nuevas promesas que son los actuales líderes en potencia.

Hay aún mucho por hacer, pero no podemos desperdiciar la riqueza, sinergia y talento de la mitad de la humanidad

Enrique de Areba

Director Global Motor

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