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Detrás del arancel de represalia de EE.UU. contra China

Radio Internacional / 9 agosto, 2018

La Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos,anunció el día 7 de agosto una lista de aranceles de represalia con una tasa del 25% para productos exportados de China con un valor de 16 mil millones de dólares, y dicha lista se aplicará desde el 23 de agosto. El portavoz del Ministerio de Comercio de China,hizo una declaración por la noche del día 8, hora de Beijing, indicando que Washington violó otra vez las leyes internacionales con leyes domésticas. Con el fin de salvaguardar el interés y el mecanismo de comercio multilateral, China se ve obligada a tomar medidas necesarias de imponer también aranceles de represalia de la misma tasa contra productos exportados por Estados Unidos desde la misma fecha.

La respuesta de China, aunque sólo unas pocas palabras, explica con tranquilidad la razón de la actitud del país asiático. Se puede observar que después de cuatro meses de disputas, China ya conoce las medidas de chantaje de Estados Unidos y está lista para enfrentar otras rondas similares. El principio de China es “No queremos la guerra pero tampoco tememos a la guerra, lucharemos para salvaguardar nuestro interés”. Y China también tomará más acciones firmes como profundizar la Reforma y Apertura para mejorar su propio desarrollo socioeconómico.

Una de las razones por las que Estados Unidos aplica estas medidas es “proteger la seguridad nacional” para ayudar al regreso de la industria manufacturera con el fin de crear más puestos de trabajo, pero, ¿ha materializado su sueño?

Tomamos como ejemplo la lista de productos exportados de China a Estados Unidos con valor de 16 mil millones de dólares como ejemplo. Recientemente,la Oficina del Representante de Comercio de EE.UU.,sostuvo una audiencia para su decisión de imponer aranceles de represalia con la participación de representantes provenientes de la industria química, electrónica, fotovoltaica, entre otras, para expresar su idea. Es una preocupación compartida por los empresarios de la posible elevación de los costes, perderá puestos de trabajo, dañará la economía y perjudicará la competitividad de la industria, y por fín causará el cierre de algunas empresas pequeñas y medianas, todo debido a los aranceles de represalia. Finalmente sólo seis de los representantes apoyan esta política, cerca del 7% de la totalidad de los participantes.

Frente a la oposición de las empresas y asociaciones industriales, el Gobierno de Estados Unidos insistió en la decisión irrazonable ignorando sus demandas. Parece que la audiencia sólo es un proceso y finalmente los pocos políticos violan la opinión de la mayoría.

Para los funcionarios del país norteamericano, los aranceles de represalia no sólo servirán para limitar el desarrollo de China y mantener “America First”,  sino también es una medida para lograr más beneficios privados. Según el “New York Times”, desde mayo de 2018, el Departamento de Comercio de EE.UU,ha recibido más de 20 mil solicitudes de reducir y aliviar los aranceles de productos de acero planteados por empresas,pero ninguno de ellos fue aprobado hasta hoy en día. No obstante, las dos mayores empresas siderúrgicas del país, so pretexto de proteger el interés nacional y estimular la producción doméstica, están ayudando al Gobierno para negar solicitudes de otras empresas estadounidenses.

Según dicho informe, algunos funcionarios de alto rango del Gobierno de EE.UU., tienen vínculos estrechos con la industria siderúrgica. Por ejemplo, Wilbur Ross, secretario de comercio, había operado algunas empresas siderúrgicas y luego las vendió para obtener más ganancias. Robert Lighthizer, representante de comercio, también ofreció servicios a clientes como empresas de este tipo cuando era abogado. Además, Peter Navarro, jefe del Consejo de Comercio de la Casa Blanca, también fue financiado por Nucor, la segunda empresa siderúrgica más grande de EE.UU. para la elaboración de un documental titulado “Death by China”, y la cantidad fue un millón de dólares.

¿Los aranceles de represalia protegerán la seguridad nacional? Aunque los funcionarios norteamericanos no están seguros de eso, ellos están convencidos de que estas medidas les beneficiarán a ellos mismos. Con estas consideraciones, ellos están ignorando las dificultades que enfrentan sus empresas y los consumidores.

Nunca faltan malas noticias estos días en Estados Unidos que revelan los efectos negativos de la guerra comercial.

Element Electronics, una compañía dedicada a la fabricación de productos electrodomésticos, anunció el día 6,el cierre de una fábrica de televisores ubicada en South Carolina, dos meses después reducirá 126 de sus 134 puestos de trabajo, porque “El Gobierno está incrementando los aranceles para las principales partes del televisor, que la mayor parte son producidos en China”. De acuerdo con una estadística realizada por El Instituto Peterson para la Economía Internacional, si Estados Unidos eleva su arancel de represalia al 25% para todo el mundo, cerca de 195 mil empleados norteamericanos perderán su trabajo dentro de 1 hasta 3 años, y si otros países tomaran medidas de reacción, EE.UU. sufrirá una pérdida de cerca de 624 mil puestos de trabajo.

Según el Banco de Reserva Federal de Atlanta, cerca de un quinto de las empresas norteamericanas revaluaría o abandonaría su plan de inversión debido a los aranceles. El órgano financiero indicó que actualmente es la industria manufacturera que sufre mayor influencia negativa causada por las disputas comerciales y en el futuro se ampliará a otros sectores empresariales si la situación empeora.

Desde Coca Cola hasta los vehículos de recreación, desde juguetes hasta vestimenta, el mercado doméstico de consumo de EE.UU.,está sufriendo una ola de elevación de los precios. Algunos cibernautas norteamericanos indican, que después de la elevación del 25% de los aranceles de represalia para productos chinos con un valor de 16 mil millones de dólares, los consumidores pagarán el 25% más para comprar utensilios diarios, y son las personas de bajo ingreso quienes pagan por eso, porque ellos consumen más productos producidos por China que otras personas. Merril Lynch, indicó en un informe recién publicado,que la política comercial del Gobierno estadounidense es una copia de las terribles políticas de la década de los 80, y como hace treinta años, los consumidores norteamericanos sufrirán mayor pérdida debido a la guerra comercial.

Es natural que la política del Gobierno de EE.UU., con el palo del arancel, están peleando con ellos mismos, están dañando el interés de los consumidores comunes y corrientes. ¿Se pueden escuchar un poco las voces que se oponen al arancel de represalia, por favor?

Fuente:CRI

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